A veces, o casi siempre, el destino de cada uno de nosotros me parece tan frágil, tan misteriosamente endeble, que me sube el llanto y me muero de piedad y de dulzura. -Alejandra Pizarnik
hace tanto rato que no escribo nada, tengo tantas cosasen mi cabeza, entre mis manos, en cada pedazo de mi piel gastada que a pesartodo, tiene tantas dudas, me enseñaron a creer y aquí estoy creyendolo todo, aprendí con el tiempo a no preocuparme pero desde ayer se me olvidó todo y soy un montón de preocupaciones que me revuelven la sangre, la cabeza…cuando estoy triste tengo más que decir y ahora que no me siento desolada, tengo todavía un secreto pequeño de terror enorme, de morir de piedad y dulzura, de no saber cómo controlarme….la fragilidad en mi vida, en toda la vida, me asusta, no soy capaz de controlarlo y sé que necesito ese control sobre todo, sobre mi, mis movimientos y los tuyos, busco tener el control aún cuando sé que es imposible.y cuando tengo estas dudas extrañas, me siento poco agradecida y tan ingrata con la vida, que me dió tanto amar y tanto vivir, tanto tiempo con todo lo que me hace feliz..con eso debo siempre conformarme, debo siempre pensar en que pasaría si las cosas cambian, pero ¿vale la pena vivir así?, con ese condicional implícito en mi corazón, con ese cuestionamiento amargo de pensar que la vida podría ser otra, que yo podría ser otra, sin ti, sin ellos, sin mi.
desde que sé como funciona la vida, he pensado tantas veces todo, tantas vueltas a todo, cada palabra dicha se disuelve en mi cabeza y se forma una gran masa de cosas que no controlo pero que viven en mí y como siempre, creo que ahora exagero… siempre exagero, siempre tengo algo, el curso de mi existencia es simple pero mi capacidad de ser complicada ha hecho que todo parezca ser más grande, mucho más grande y me arrepiento de cosas y despúes decido que de todo se aprende….